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Qué hacer para controlar tu vida, la clave fundamental

Ponerse en marcha es duro, pero los resultados grandiosos: "Agonía de la creación" de Leonid Pasternak.

Este artículo no es apto para todos los públicos. De hecho, es muy probable que muchas personas prefieran leer cualquier otro artículo de este número de Dévé, o releer otros pasados. Tanto si continúas leyendo como si no, estás haciendo lo correcto. A fin de cuentas, es una elección tomada libremente; y esas son siempre buenas elecciones. Ahora, si continúas leyendo, te pido que me acompañes sobre la reflexión de hoy: las malas elecciones.

Te pido que me acompañes, porque soy un guía muy bueno en este tema; mi vida está llena de malas decisiones: personales, profesionales, financieras, gastronómicas… Eso sí, te prometo que no cambiaría ni un minuto de mi vida porque cada día que pasa me gusta más.

Cuando comencé a trabajar, allá por el 2005, comencé a ahorrar un 10% de mi sueldo, que es lo que recomiendan la mayoría de los financieros; es una cifra, digamos, fetiche. Ahora, el resto se lo llevó mi cuerpo serrano de cachondeo y hobbies. ¿Por qué? Pues porque la vida son dos días, hombre. Y es mucho más divertido, sin lugar a dudas.

Más tarde, cuando lo poco que había ahorrado se lo llevó un viaje de esos chulos por Europa (y otros que vinieron después), comencé a cambiar de estrategia, y seguí otro consejo muy repetido en el sector: “págate a ti mismo” ¿Qué significa esto? Que antes de enfrentar los gastos, separes una cantidad y luego ya, afrontes los gastos mensuales, las salidas, las entradas, etc.

Pero claro, no me hice un presupuesto de futuro, miré hacia atrás, vi lo que me había gastado, y asumí que en el futuro céteris paribus (todo constante, vamos).

Lo bien que me lo pasaba, hasta que me paraba a ver mi situación y me entraba el tembleque.

¿Conclusión? Ahorrar, ahorras, pero siempre hay algo que falla, imprevistos o caprichos.

Las malas elecciones no son ni guardar el 10% de mi sueldo, ni pagarme a mí primero. La mala elección fue no pararme a pensar en porqué ni en para qué hacía las cosas, aunque la idea de base era buena. No se aprende en cabeza ajena, eso grábalo en tu mente. Da exactamente igual lo que escribamos en estas páginas sobre finanzas, vida pro o vida perso. Eres tú y solamente tú quien sabe lo que realmente quiere y debe hacer; solo tienes que pararte a charlar contigo.

Este artículo viene como continuación de los dos anteriores sobre el ahorro, y a raíz de unas preguntas que llevo escuchando muchos años:

“Dime qué hago con mi primer sueldo anual (digo anual porque el mensual, si vives con tus padres, es para que les invites a cenar, tío cutre).

“¿Cómo soluciono mis problemas financieros?”

Mi primera reacción era escribir el artículo más breve de la historia, más o menos así:

Título: Qué hacer con mi primer sueldo: ¿quieres saber la solución a tus finanzas?

Eso me gustaría a mi saber también.

Fin

 

Habría sido grandioso, búsquedas en Google no faltarían.

El caso es que no sé qué tienes que hacer con tu primer sueldo. Depende de qué quieras hacer con tu vida. Mientras lo decides, puedes empezar pensando lo que necesitas de tu sueldo, y si el porcentaje del cual puedes prescindir es un 10, un 20, un 50% (porque vives con tus padres), págate a ti primero y luego destina el resto en pagar al resto.

Porque no te olvides que trabajar es cambiar tu tiempo (un recurso irrecuperable) por dinero (un recurso, generalmente escaso); y que lo que no te pagues a ti mismo, se lo estás pagando a otro.

Entraremos (como siempre) más en detalle en el futuro (vienen cambios muy positivos para todos), pero tanto si decides ahorrar en una cuenta corriente, en un fondo de inversión o un plan de pensiones, o tiras de clásicos ibéricos como comprarte una casa, mi consejo es que no te precipites, ni hagas caso a lo que te dice tu entorno.

Lo mejor que puedes hacer con tu primer salario, o con tu salario actual (independientemente de los años que lleves trabajando y tu situación financiera), si no lo has hecho ya es: Formarte.

¿Las claves? Ya están en Dévé.


Ponerse en marcha es duro, pero los resultados grandiosos: «Agonía de la creación» de Leonid Pasternak. 

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¡Hola! Soy Jaime, colaborador de Dévé en el apartado de economía y finanzas, gracias a mi experiencia profesional en el sector financiero de casi tres lustros... Lustro y doy esplendor a esta parte fundamental junto a vosotros, reflexionando sobre esta parte tan importante de nuestras vidas.

¿Qué opinas? Hablemos.