Inicio Carrera Los obstáculos para conseguir buenos empleos (y cómo la gente valiente los...

Los obstáculos para conseguir buenos empleos (y cómo la gente valiente los está superando)

Imagen de Kireyonok_Yuliya

Cuando estás buscando un trabajo, la gente puede preguntarse por qué te lleva tanto tiempo encontrar uno. Pero un buen trabajo no se trata sólo de que te paguen a fin de mes. Se trata de disfrutar de lo que haces y ser bueno en ello. Se trata de sentirse orgulloso y recompensado.

Conseguir un mal trabajo es fácil, pero dar con uno bueno no lo es tanto. Hay muchos obstáculos: la competencia, las brechas de género, la falta de experiencia. Pero es posible superar estas barreras. Hablemos de los obstáculos más comunes para conseguir un buen empleo y cómo la gente valiente los está venciendo.

Falta de experiencia

Este sin duda es el dolor de cabeza de los recién graduados, así como de quienes cambian de industria. No importa si es tu primer empleo, lo que cuenta es tu ambición, trabajo y confianza. 

Lo primero es aprender a presentar tus habilidades transferibles y blandas durante el reclutamiento. Un poco de carisma puede abrirte las puertas a un buen trabajo, no a un internado sin pago. Dile a los empleadores lo que puedes ofrecerles. Quizás tu disponibilidad de horarios o tu adaptabilidad a diferentes turnos. Pero cuidado, no quieras ser el empleado explotable que trabaja hasta tarde. Tus cualidades personales son tus ventajas. 

Además, al no tener experiencia previa, tampoco tienes hábitos tóxicos ni viejos rencores. Algunos empleadores valoran esto, porque pueden capacitarte y moldearte según sus procesos. Tu falta de experiencia puede ser tu beneficio.

Por cierto, he publicado la guía para escépticos para reinventarse profesionalmente; si te planteas un cambio de oficio, te vendrá bien.

El complejo de la niña buena

La discriminación laboral es tan real que te puede hacer pensar que tú eres el problema. Pero se puede enfrentar. 

Se habla mucho de que las mujeres sufrimos el síndrome del impostor. Pero creo que es algo común en hombres y mujeres. Lo que sí veo mucho más frecuentemente en las mujeres es el complejo de la niña buena. Esto nos viene de una educación que nos enseña a ser obedientes, calladas y complacientes.  

El complejo de la niña buena nos frena en un mundo competitivo. Nos da miedo molestar o ser rechazadas. Hace que las mujeres perdamos oportunidades. Nos hace dudar de postular a empleos retadores, a buenos empleos. Nos dificulta el negociar mejores salarios, sólo porque pensamos que no debemos hacerlo. 

Hace unos meses hice una investigación sobre el mentoring para mujeres y otra sobre por qué siguen ascendiendo más los hombres que las mujeres . Sobre esta última, se confirmó la idea de que en el éxito profesional hay bastante componente de presencia y de juntarse con otras personas fuertes.

Fuiste despedido en el pasado 

Ser despedido duele, emocional y económicamente, pero no es el fin de tu carrera. Tampoco te cierra las puertas a futuros empleos. No todas las empresas juzgan igual los despidos. Algunas los usan como excusa para no contratarte, pero otras los relativizan. 

Menos mal que hay empleadores que entienden que te pueden despedir por cualquier motivo, o sin motivo. Eso no te define como profesional —salvo que hayas perdido un empleo por haber cometido algo grave—. Por eso, no te descartan sin más, sino que te permiten mostrar tu talento en la selección. Con esto en mente, las personas valientes no se quedan anclados al pasado, sino que avanzan hacia el futuro. 

No esconden su despido, pero tampoco lo hacen el centro de su historia. Son sinceros con los posibles empleadores, pero también son optimistas. Hablan del aprendizaje que obtuvieron de esa experiencia, cómo los hizo mejores profesionales y cómo usarán ese aprendizaje en el futuro.  

No tener una red de contactos

Es sabido que conocer a la persona correcta puede abrir puertas, o al menos adelantarte algunos pasos en el proceso de selección. No se trata solo de saludar e intercambiar tarjetas. Es crear vínculos con personas que pueden impulsar tu carrera. Cuando tienes una red sólida accedes a información sobre ofertas y a conseguir más información de las empresas de tu interés.  

Tú puedes construir tu red, aunque empieces de cero. La clave está en exponerse. Eso implica asistir a eventos, hablar en reuniones y ofrecerte para proyectos. Cuanto más te expongas, más posibilidades tendrás de conocer personas que te ayuden. 

También puedes buscar personas en LinkedIn o mandar correos fríos a personas que admiras. Sé persistente, los resultados llegarán.

Brecha generacional

Los estereotipos y la tendencia a contratar personas similares a la empresa, hacen que la brecha generacional sea un problema para muchos. Pero no tiene por qué ser así. Cada generación aporta valor a la empresa con sus propias fortalezas. Lo importante es saber cómo mostrarlas y cómo integrarte con el resto. 

Para ello, investiga qué busca la empresa y el puesto al que aspiras, y orienta tu currículum y tu discurso a lo que ellos buscan. Esto con el fin de destacar tus habilidades competitivas. La clave está en saber venderse.

Por ejemplo, si eres boomer, presume de tu experiencia, liderazgo y confianza. Si eres Gen Z, resalta tu espíritu innovador y adaptable. 

La idea es demostrar que puedes trabajar en equipo con personas de otras edades, culturas o puntos de vista. La diversidad es algo muy valorado, y las empresas quieren profesionales que sepan explotarlo. Una manera de hacerlo es contando experiencias en las que hayas colaborado con gente distinta a ti.

Google search engine
Artículo anterior¿Qué pasa con el acuerdo del Mar Negro entre Rusia y Ucrania? ¿Quién gana y quién pierde? 
Artículo siguienteEl efecto halo: nada es lo que parece
Creo que existe una solución para cada problema. Y que toda solución comienza con la actitud correcta. Soy licenciada en administración, me apasionan las personas, las organizaciones y encontrar formas para crecer, relacionarnos y construir nuevas y mejores realidades.

¿Qué opinas? Hablemos.