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5 principios del liderazgo que Elon Musk ha quebrado (y por qué le ha ido bien)

¿Por qué le ha ido bien a Elon Musk, habiendo roto principios del liderazgo? | Dévé

¿Cuál es el nivel de confianza de quien desafía el statu quo de una de las empresas de comunicación más grandes del mundo, pone a más de 200 millones de personas en vilo y se sale con la suya? Lo que atrae del caso Elon Musk y Twitter es el misterio de su relación con los principios del liderazgo y su gestión de las crisis.

Los que hasta hace un mes alababan el estilo de liderazgo de Elon Musk, hoy están divididos. Lo cierto es que el estilo ‘muskiano’ de liderar ha roto los principios de «el buen liderazgo». Y el dueño de Twitter parece saberlo, y se jacta de ello porque, al parecer, le ha ido bien. Para muestra, un tweet diciendo: «¿No se suponía que Twitter tenía que estar muerto hoy o algo…?» 

¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? Claramente, por el mal liderazgo. Ahora Elon Musk debe arreglar lo que Jack Patrick Dorsey estropeó (como Rishi Sunak está haciendo, y a ti y a mí nos toque algún día). No obstante, aquí tenemos un caso de estudio por liderazgo peculiar. 

¿Será que él sabe algo que el común de los mortales desconoce? ¿O su posición de emperador le coloca por encima del bien y del mal? Estos son cinco principios del liderazgo que Elon Musk ha quebrado según la ciencia, y por qué le ha ido bien, hasta ahora:

Un nuevo líder se presenta y se toma el tiempo de conocer la situación, antes de tomar medidas. No se toman medidas drásticas, se va poco a poco.

Todo comenzó cuando tras meses de tira y afloja, ira de inversores y mareos en la Bolsa, por fin se realiza la compra de Twitter. En solo tres semanas, un tercio de los empleados de Twitter había renunciado. Poco después, los que quedaban recibían un email con un ultimátum: o aceptaban las condiciones de Twitter 2.0, o fuera. Se fueron dos mil de ellos. Desde fuera (donde estamos tú y yo, a menos que tú trabajes en Twitter) podría afirmarse que Elon tomó las riendas y actuó de forma temeraria. O que, durante los meses de incertidumbre por la compra de Twitter, hizo su labor de investigar qué iba mal y al entrar, ya sabía todo lo que necesitaba saber.

El liderazgo debe ser sobrio, discreto y respetuoso. El protagonismo es para el equipo.

«Para él, el caos es el procedimiento operativo estándar», cuenta su biógrafo —sí, le están escribiendo una biografía—. No cabe duda que cuanto más escándalo, mejor. El show engancha. Y Twitter must go on. Hasta el uso de la imagen de un dibujante de comics eróticos sin permiso para mofarse de Donald Trump sirvió para atraer más atención hacia él… y hacia los cómics eróticos. La cuenta oficial de Twitter (@Twitter) lleva casi dos meses en silencio. Ahora quien cuenta las novedades de Twitter y engancha a las masas es el dueño, no los Community Managers. Alguna lección tomaría Elon Musk de los tiempos de Twitter de Donald Trump. Y alguna lección tomarían los dos de los militares que sembraban el caos para desestabilizar ciudades que luego poseerían. Aquí todo sirve. A él le va bien porque está llamando la atención. Al fin y al cabo, la atención es tiempo, y el tiempo es dinero. Este caos saldrá rentable.

Un líder debe estar abierto a las críticas. Ayudan a mejorar. Hay que crear un espacio seguro para tu equipo. No presiones a la gente.

La era muskiana comenzó con un Twitter con serios problemas económicos. Seguramente se intentaron varios enfoques para resolver el problema, todos democráticos y racionales. Entonces, ¿por qué no intentar el modo dictatorial? 

Los manuales del liderazgo afirman que la creatividad necesita un espacio seguro. Según investigaciones, cuando percibimos una amenaza se activa la amígdala —esa parte del cerebro que regula las respuestas humanas ante el miedo—. Y pasamos a existir en el modo primario huir-pelear-congelarse. ¿Qué idea brillante puede surgir mientras la prioridad es salvar la vida? Twitter se convirtió en lo que es por la creatividad de sus autores.

¿Pero toda esa teoría aplica hoy? Twitter puede compararse a un navío en riesgo de hundirse en medio de una tormenta. Cabe preguntarse si ahí procede la creatividad grupal, o si el capitán toma las riendas sin preguntar a los marineros «Me gustaría hacer esto, estáis de acuerdo?». Objetivamente, Twitter está en una situación crítica. Para Musk, hay que actuar rápido y de manera drástica, si el objetivo es evitar el hundimiento de la empresa. Y los que se han quedado con él deben pensar lo mismo que él. Se han tomado esta temporada como una operación excepcional de rescate.

Júntate con los expertos. Confía en los seniors. Ellos conocen la historia de la empresa y sus problemas. 

«Los ingenieros de Twitter construyeron la plataforma y conocen todas las respuestas a las preguntas de Musk. Ellos ya saben qué va mal en Twitter», clama la crítica.

«Si supieran qué va mal, y supieran resolverlo, Twitter no tendría problemas», debe haber sido la respuesta del nuevo CEO. «Su información no sirve, sabían que la empresa iba mal pero no supieron arreglarla».

Probablemente, para Musk en el liderazgo es más factible destruir y construir de nuevo que reparar. La historia de la empresa es información valiosa hasta cierto punto. Además, como dicen, todos somos remplazables, incluso los “ingenieros clave”. ¿Se ha ido la mayoría de la plantilla? Traspaso 50 ingenieros de Tesla dispuestos a trabajar 12 horas diarias durante 7 días para cumplir los deadlines. ¿Escándalo? Quien nunca se haya quedado hasta tarde trabajado para terminar un proyecto o una presentación, quien nunca haya trabajado en un fin de semana, que tire la primera piedra. De momento, en pleno mundial de fútbol hay millones de personas escribiendo Tweets y Twitter no se ha caído.

Alaba en público, reprende en privado

Nos quedamos en nuestros trabajos porque nos sentimos apreciados por lo que hacemos. Según estudios, el reconocimiento provoca la segregación de dopamina. Esto nos motiva. También nos hace leales a una empresa.

(Si percibes que no te respetan en tu trabajo, guarda este artículo para leerlo después)

Sin embargo, Musk se ha saltado el principio de arriba, sino que no ha tenido filtro para desacreditar en público a todo el que ha querido. En esto, todos los manuales de liderazgo están de acuerdo: eso no se hace.

¿Entonces, por qué le ha ido bien a Elon Musk? Primero, por la misma razón por la que a otros jefes y gobernantes les va bien, a pesar de hacerlo mal. En el fondo, los seres humanos tenemos esa vena competitiva y ese deseo de superioridad. Mientras Elon Musk menospreciaba a ciertos personajes de la red social en público, otros sentían en privado la punzada de satisfacción de quedar por encima del prójimo. Sucede más de lo que el ser humano racional está dispuesto a admitir. Siempre hay alguien que aprovechará el descrédito ajeno para beneficiarse. Aunque eso implique hacer turnos de 12 horas durante una temporada. 

Segundo, porque dentro de unos meses todo esto lo habremos olvidado.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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